Las resinas compuestas representan hoy más del 80% de las restauraciones directas en odontología. Su éxito clínico a largo plazo depende no solo de la calidad del material sino de la técnica de aplicación y el manejo correcto del sistema adhesivo.
Composición de las resinas compuestas
Una resina compuesta está formada por tres componentes principales:
- Matriz orgánica: monómeros de metacrilato (Bis-GMA, UDMA, TEGDMA) que se polimerizan con la luz.
- Relleno inorgánico: partículas de vidrio, sílice o cerámica que dan resistencia y propiedades ópticas.
- Agente de unión (silano): une la matriz al relleno para dar cohesión al material.
Clasificación por tamaño de partícula
Resinas nanohíbridas (uso universal)
Combinan partículas nanométricas con partículas microscópicas. Ofrecen el mejor balance entre resistencia, pulibilidad y estética. Son las más versátiles y las más utilizadas actualmente para restauraciones de clase I, II, III, IV y V.
Marcas de referencia: Filtek Supreme Ultra (3M), Estelite Sigma Quick (Tokuyama), Ceram.X Duo (Dentsply).
Resinas microhíbridas (alta resistencia)
Mayor contenido de relleno, lo que les da mejor resistencia al desgaste. Indicadas para restauraciones posteriores de gran tamaño. Menor pulibilidad que las nanohíbridas.
Resinas fluidas (flow composites)
Menor viscosidad, lo que permite adaptarse a cavidades irregulares. Ideales como capa base, sellado de fosetas, restauraciones mínimas clase V y técnica de capping. No indicadas como material principal en restauraciones posteriores de gran tamaño.
Resinas de alta viscosidad (bulk fill)
Permiten incrementos de hasta 4-5 mm sin contracción de polimerización significativa. Reducen el tiempo operatorio. Indicadas para relleno de cajitas proximales en restauraciones de clase II.
Escala de colores (guía Vita)
La guía Vita con colores A, B, C y D con numeración del 1 al 4 es el sistema más universal. Los colores A2 y A3 son los más utilizados en población latinoamericana. Para mejores resultados estéticos, combinar un color de dentina más saturado con un esmalte más translúcido.
Sistemas adhesivos
Grabado total (etch-and-rinse, 3 pasos)
Ácido fosfórico 37% → primer → adhesivo. Da los valores de adhesión más altos pero requiere mayor técnica. Sensible a la humedad en el paso del primer.
Adhesivo autograbante (self-etch, 2 pasos)
Primer autograbante → adhesivo. Técnica más simple, menor sensibilidad postoperatoria, adecuado para dentina pero menor adhesión al esmalte no preparado.
Universal (1 paso)
Compatible con las tres técnicas. La tendencia actual. Los mejores resultados se obtienen con grabado selectivo del esmalte + aplicación en modo automordenzante en dentina.
Técnica incremental correcta
- Aplicar el sistema adhesivo según las instrucciones del fabricante.
- Fotocurar el adhesivo (10-20 segundos).
- Primer incremento: resina fluida de 1 mm como base.
- Incrementos de 2 mm máximo en dirección palatina/lingual primero.
- Fotocurar cada incremento (20-40 segundos según la lámpara).
- Modelar la anatomía oclusal antes del último fotocurado.
- Acabado y pulido con fresas de acabado y discos.
Errores frecuentes en restauraciones de composite
- Contaminación con saliva o sangre: anula el sistema adhesivo. El aislamiento con dique es el estándar de oro.
- Sobresecar la dentina: la dentina debe estar ligeramente húmeda para una adhesión óptima.
- Incrementos demasiado grandes: favorece la contracción de polimerización y microfiltración.
- Luz de fotocurado débil o alejada: usar siempre a menos de 2 mm de distancia. Verificar la potencia (mínimo 1000 mW/cm²).
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